Mi refugio.
Huele a hierva recién cortada, lo están peinando y adecentando. Cada mañana lo saludo, antes o después de que se haya desperezado. Hace un guiño al cielo, y se empieza a mover. Lentamente deja caer el agua; se desliza suavemente emitiendo ese gorgoteo que me fascina. Me dejo envolver por su música, me siento a su merced. Sigo paseando y llego a la altura de su boca, siempre sonriente, siempre cálido. Me refugio en el enmarañado de su verde cabellera, huele a eucaliptus. Cierro los ojos...nada. Solo el ruido de las hojas. Es mi refugio, cerca para que me sienta arropada, y lejos para no ser encontrada.
Cuando dejé la montaña me entristecí, creí que no encontraría ningún sitio donde poder desaparecer un rato cada día... me equivoqué.
Mi barrio <3




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